Isabel Aguilera: “Tenemos que ofrecer talentos más sólidos que antes, pero también ser mucho más flexibles”

Isabel Aguilera (Sevilla, 1960) es una de las más prestigiosas directivas y consejeras de nuestro país. Formada inicialmente como arquitecta, su trayectoria derivó hacia el mundo de los negocios, donde ha ejercido cargos de responsabilidad en importantes compañías, especialmente del ámbito tecnológico -Hewlett-Packard, DELL Computer o Google Iberia-. Con motivo de la jornada sobre alta dirección organizada por la Agencia Local el pasado miércoles 13 de diciembre, Aguilera atendió nuestras preguntas sobre diversos aspectos abordados en su ponencia.

Pregunta: Según su experiencia, ¿qué requisitos van asociados a un buen liderazgo?
Respuesta: Un buen líder es quien consigue atraer a un equipo con talento y consigue de ellos más que la suma de cada uno por separado. Genera valor a partir del talento disponible, reteniendo algo de ese talento para la empresa, pero dejándolo libre de interactuar con el entorno. Para eso tiene que ser uno más, alguien a quien le gusten las personas, y tiene que ser un facilitador del ambiente adecuado, de las herramientas necesarias, de la comunicación oportuna para que todos den lo mejor de uno mismo y consigan éxito en los desafíos propuestos. Nada será más motivador y más catalizador de nuevos logros que ese éxito.

P: En su ponencia ha subrayado las ventajas de “ceder poder y control a cambio de un mayor compromiso y participación” del personal de la empresa. ¿Se trata de una tendencia hacia modelos de dirección menos verticales/jerarquizados?
R: Absolutamente. El liderazgo será colaborativo y colectivo o no existirá. Y eso implica un liderazgo mucho más horizontal, con más tendencia a la cooperación, orientado a las personas, con mayor predisposición al cambio, con la capacidad de actuar en muchas direcciones y con predominio de lo emocional. Y efímero, porque solo será por proyectos.

P: Precisamente, esa ha sido otra de sus ideas clave: el trabajo por proyectos y la realidad de un mercado laboral cada vez más volátil. ¿Menor estabilidad significará mayor precariedad?
R: La precariedad, lo transitorio y lo efímero forman parte de la vida que hemos producido entre todos con el uso de las diferentes tecnologías. Trabajaremos por proyectos: en una vida laboral no será extraño trabajar en más de 30 o 40, e incluso simultanear más de un empleador en determinados momentos. Tenemos que ofrecer talentos y desempeños mucho más robustos y sólidos que antes pero, al mismo tiempo, ser mucho más flexibles, porque todo puede cambiar de un día a otro.

P: También ha mencionado una palabra que no recoge el diccionario, pero a la que no le falta fuerza: coopetir. ¿En qué consiste exactamente este concepto y por qué es importante tenerlo en cuenta?
R: Es la fusión entre competir y colaborar. Hoy en día se difuminan las fronteras entre competidores y aliados. Se trata de fortalecer el ecosistema y dar más valor a los clientes a través de soluciones más completas y flexibles orquestándoles recursos varios.

P: Hablemos sobre tecnología: en lo que se refiere a su implantación y aprovechamiento en las empresas, ¿en qué lugar sitúa a España con respecto a otros países de su entorno? ¿En qué cabe mejorar?
R: Creo que progresamos adecuadamente, pero necesitamos mejorar. En especial, tenemos que atrevernos a hacer pruebas, a aceptar que la innovación y la tecnología no significan perfección instantánea, pero que solo probando, haciendo prototipos, aprendiendo si fracasan, se alcanza algo nuevo, algo disruptivo. Por otro lado, somos lentos, no nos gusta ser pioneros en casi nada, y eso que nuestra historia dice lo contrario. Nos pasamos la vida adaptándonos, en lugar de producir los cambios nosotros mismos, en lugar de inventar nosotros el futuro.

P: Le hemos escuchado insistir en la importancia de la especialización (“intentar ser el mejor del mundo en algo muy concreto”), pero también en la capacidad de transformarse y de trabajar en diferentes áreas a lo largo de la vida (“ser experto en la generalidad”). ¿Es compatible?
R: Ser experto en aprender es una excelente capacidad. Y tener una visión de conjunto, también.  Si eres el mejor del mundo en algo, en alguno de tus talentos, nunca tendrás problemas de empleo. Y, al mismo tiempo, con la aceleración de los cambios y las nuevas oportunidades, funcionalidades, trabajos y necesidades, a pesar de la velocidad de un suelo que se mueve, vamos a tener tiempo de reinventarnos cuanto sea preciso.

P: Con la perspectiva que le da su bagaje, ¿considera que ser mujer le ha supuesto algún obstáculo en el mundo de los negocios? ¿Por qué cree que todavía hay un bajo porcentaje de mujeres en puestos directivos?
R: Creo que, aunque hemos avanzado mucho, todavía no hemos alcanzado ni de lejos, la paridad por varias razones: falta de formación y de información de algunos, miedo de muchos y falta de adopción tecnológica. Porque la tecnología transparenta los procesos, no discrimina por sexos, más bien todo lo contrario, nos concede el don de la ubicuidad, nos permite multiplicarnos y objetiviza los resultados alcanzados con datos.

P: Por último, ¿cuál sería su principal consejo para alguien que tenga pensado emprender en 2018?
R: Rodearse de los mejores, complementarios a sus talentos y conocimientos, utilizar las últimas tecnologías monitorizando todo lo nuevo, manteniendo la pregunta ¿qué hay en eso para mí?. Proponer un modelo de negocio que genere valor para los usuarios y que permita capturar algo de ese valor. Y que se lance a la piscina, a hacer pruebas… si el proyecto “vuela”, se va a ver rápido. Y si no, a aprender, para levantarse de nuevo.

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